La grandeza de la soledad
A medida que compruebo que mi vida depende cada día más de los otros, sean los desconocidos miembros del Banco Mundial o el fontanero, crece una cierta misantropía en mi interior que me incita a admirar aquellos trabajos cuyos resultados son frutos estrictamente individuales. Mi fe en el corredor de los 100 metros es infinitamente superior a la que pueda sentir por el afamado presidente ejecutivo de una inmensa compañía, llena de asesores, técnicos y consejeros. La autenticidad de la valía del saltador de pértiga me parece mucho más fácil de comprobar que la habilidad de un ministro, a quien presumo rodeado de funcionarios, expertos y auxiliares de toda índole. Ese tipo que se dispone a lanzar la pesa lo más lejos posible, aunque haya tenido a su disposición entrenadores, dietistas e incluso esos médicos que con los fármacos lo pueden poner a pie de la descalificación, está solo y lo que haga, bien o mal, será de su estricta responsabilidad. En una sociedad donde nadie se siente responsable de los desastres que ocasiona, porque siempre hay factores e interacciones exculpatorias, el trabajo solitario adquiere una noble grandeza, una referencia necesaria. Quien falla en el salto de longitud no puede aducir que sus padres se divorciaron, que el capitalismo le oprime o que está triste por el empobrecimiento de la biodiversidad. Un atleta es un ciudadano que se presenta ligero de equipaje y que no tiene preparado un rosario de excusas si no sale bien su ejercicio.
La asunción de la responsabilidad individual es una tarea pendiente de esta sociedad. El día que salga alguien y diga "señoras, señores, les pido disculpas porque me he equivocado; ha sido un error; es culpa mía", a lo peor avisan al personal del frenopático porque se dudará de la salud mental del sincero. Rodeados de soberbios, trepas, simuladores, mediocres y maniobreros, la figura del atleta en la pista casi resulta extravagante. Está solo. Con su responsabilidad y sus fuerzas. Con sus temores y sus glorias. Solo en su grandeza.
Luis del Val, El PaísSegún el texto, el trabajo de un ministro es menos admirable que el de un atleta porque:
1) el ministro está rodeado de asesores y especialistas.
2) el atleta está rodeado a veces por médicos que no le aconsejan bien.
3) el atleta, siempre solo, está a merced de sus resultados.
4) en los resultados del trabajo de un ministro, se pueden aducir factores externos.
5) los ministros siempre piden disculpas en público.
Son correctas:
Sobre o título do anúncio: “La prevención es la mejor medida”. O que é “la prevención”?
Leia o texto a seguir.
Hay quienes consideran que las redes sociales ayudan a ampliar el número de amistades en línea. ¿Mito o realidad? La percepción, compartida por muchos cibernautas, de que estas comunidades incrementan el círculo de amigos, es en muchos casos solo eso, una percepción. ¿Con cuántas personas contactas en línea, realmente el usuario forja una amistad duradera? Durante varios años, un grupo de científicos de la Universidad de Indiana ha investigado la naturaleza de estas ‘amistades’ y revela que las comunidades sociales no elevan la popularidad ni el número de amigos, sino que permiten mantener interacciones reales y significativas con un grupo más pequeño.
Lo comparan con los clanes organizados por la humanidad desde el inicio de la evolución. No es posible mantener lazos estrechos con más de un centenar de personas, aunque el usuario logre contactarlos a todos desde su cuenta en la red de Facebook. Hay cibernautas que han batido récords al contactar a más de 5 000 personas, pero no significa que todos sean sus amigos.
Las redes del futuro es restringir los grupos de amistad para evitar perder tiempo en mantener contactos con personas que nunca veremos frente a frente. Google ya está trabajando en eso con su propia red social.
(Adaptado de: RODRIGUEZ, Andrea B. Disponível em: < http://www.elcomercio.com/tecnologia/Lazos-estrechos_0_509949027.html> Acesso em: 3 jul. 2011.)Sobre o texto, é CORRETO afirmar:
Texto
SALA DE ESPERA
Costa y Wright roban una casa. Costa asesina a Wright y se queda con la valija llena de joyas y dinero. Va a la estación para escaparse con el primer tren. En la sala de espera, una señora se sienta a su izquierda y le da conversación. Fastidiado, Costa finge con un bostezo que tiene sueño y que va a dormir, pero oye que la señora continúa conversando. Abre entonces los ojos y ve, sentado a la derecha, el fantasma de Wright. La señora atraviesa a Costa de lado a lado con la mirada y charla con el fantasma, quien contesta con simpatía. Cuando llega el tren, Costa trata de levantarse, pero no puede. Está paralizado, mudo y observa atónito cómo el fantasma toma tranquilamente la valija y camina con la señora hacia el andén, ahora hablando y riéndose. Suben, y el tren parte. Costa los sigue con los ojos. Viene un hombre y comienza a limpiar la sala de espera, que ahora está completamente desierta. Pasa la aspiradora por el asiento donde está Costa, invisible.
(Imbert, Enrique A. "Sala de Espera" in Esto Funciona/B Madrid: Ed Pragma, 1986)Sobre o roubo que se é apontado no texto podemos afirmar que:
Lee la sinopsis de la novela El tiempo entre costuras, de María Dueñas, y contesta a las preguntas.
“Una novela de amor y espionaje en el exotismo colonial de África”
La joven modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses previos al alzamiento, arrastrada por el amor desbocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante donde todo lo impensable puede hacerse realidad. Incluso, la traición y el abandono.
Sola y acuciada por deudas ajenas, Sira se traslada a Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos. Con argucias inconfesables y ayudada por amistades de reputación dudosa, forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y presentes insospechados.
A partir de entonces, con la contienda española recién terminada y la europea a punto de comenzar, el destino de la protagonista queda ligado a un puñado de personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder —el enigmático y escasamente conocido ministro de Asuntos Exteriores del primer franquismo—, su amante, la excéntrica Rosalinda Fox, y el agregado naval Alan Hillgarth, jefe de la inteligencia británica en España durante la segunda guerra mundial. Entre todos ellos la empujarán hacia un arriesgado compromiso en el que las telas, las puntadas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada visible de algo mucho más turbio y peligroso.
Escrita en una prosa espléndida, El tiempo entre costuras avanza con ritmo imparable por los mapas, la memoria y la nostalgia, transportándonos hasta los legendarios enclaves coloniales del norte de África, al Madrid proalemán de la inmediata posguerra y a una Lisboa cosmopolita repleta de espías, oportunistas y refugiados sin rumbo.
El tiempo entre costuras es una aventura apasionante en la que los talleres de alta costura, el glamour de los grandes hoteles, las conspiraciones políticas y las oscuras misiones de los servicios secretos se funden con la lealtad hacia aquellos a quienes queremos y con el poder irrefrenable del amor.
(Disponible en: https://www.planetadelibros.com/libro-el-tiempoentre-costuras/268106 Acceso en: 14 oct. 2021)Sobre o protagonista da novela, assinale a alternativa correta.
Canción de otoño en primavera
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
Sobre o poema, pode-se afirmar que o poeta
TEXTO:
Dietario de un cínico
Los buenos propósitos no siempre caen en saco
roto. Voy a intentar que algún amigo lo crea y me
cuente luego cómo sale del ejercicio. Se trata de una
dieta experimental para desintoxicar la mente. Consiste
[5] en no leer la prensa, no escuchar la radio, no ver la
televisión ni navegar por las redes sociales durante
un año. ¿Cómo regresará un hombre entrenado en la
realidad? ¿Cómo interpretará las noticias del mundo?
La hipótesis puede formularse de este modo: la
[10] información satura nuestro circuito cognitivo y modela
la ficción que nos envuelve. El perverso efecto de la
algarabía global (hecha con las consignas tóxicas de
prescriptores y seguidores) es que a cambio de la
propia vida tangible, el individuo adopta las creencias
[15] de una comunidad imaginaria. Esta mimesis es la que
conduce la fatalidad contemporánea: entre las dos
únicas opciones, nadie vislumbra la tercera alternativa.
Sobre los aspectos lingüísticos del texto, es correcto afirmar:
TEXTO:
Sobre los aspectos lingüísticos de la viñeta, es correcto afirmar:
TEXTO:
Sobre los aspectos lingüísticos de la viñeta, es correcto afirmar
Lee la viñeta a continuación y contesta las pregunta.
Sobre la viñeta, señala la alternativa correcta acerca del equivalente semántico de la locución interjectiva “¡Qué guay!”.